Guillermo Barros Schelotto terminó con bronca una noche que parecía encaminada para Vélez. El Fortín ganaba en Rosario y tenía la posibilidad de trepar a la cima de la Tabla Anual, pero Newell's llegó al empate 1-1 sobre el final a partir de una jugada muy discutida que dejó al entrenador visiblemente molesto. La polémica se produjo en los últimos minutos. Después de un envío desde la derecha, la pelota impactó primero en la cabeza de Lucas Robertone y luego terminó tocando sus manos. El árbitro Nicolás Ramírez decidió sancionar infracción pese a las protestas de los futbolistas de Vélez. De ese tiro libre llegó el golpe. Alan Soñora ejecutó con precisión y estableció el 1-1 definitivo, un resultado que privó al conjunto de Liniers de conseguir una victoria clave en la pelea de arriba. Guillermo analizó la acción después del partido y reconoció que existió contacto con la mano, aunque dejó en claro sus dudas sobre la interpretación reglamentaria. “Creo que le pegó en la mano. Pero a veces cuando pega en otra parte y después en la mano no se cobra. No sé bien qué dice el reglamento, pero hubo mano y le dio la posibilidad a Newell's de tener el tiro libre”, explicó. Más allá de la jugada puntual, el entrenador también dejó una definición importante sobre otro tema que mantiene en vilo a Vélez: el reclamo presentado contra Boca por la Copa Argentina. El Fortín elevó una protesta formal por la inclusión de seis futbolistas extranjeros en la planilla del encuentro de octavos de final que terminó 0-0 y luego con victoria xeneize por penales. El planteo busca que el Tribunal de Disciplina determine si existió una infracción reglamentaria y qué sanción corresponde. Guillermo evitó profundizar sobre cuestiones jurídicas, pero confirmó que todo el club está pendiente de la resolución. “Con respecto a ese partido, todos sabemos en la situación que está, esperamos que se defina”, sostuvo. Boca dispone de cinco días para responder formalmente al pedido realizado por Vélez y posteriormente será el Tribunal el encargado de resolver. El punto central de la discusión pasa por establecer si la presencia de seis extranjeros en la planilla constituye alineación indebida aun cuando el sexto futbolista, Ángel Romero, no haya ingresado al campo. Mientras espera esa definición, Vélez continúa metido en la pelea del Clausura. El empate en Rosario lo dejó de manera momentánea en lo más alto de la Zona A con 17 puntos, aunque para Guillermo la sensación fue claramente de oportunidad desperdiciada. “Perdimos dos puntos, pero no por el juego. El gol sobre el final nos saca de la punta en los últimos minutos. Estamos ahí arriba. Quedan siete partidos y vamos a tratar de llegar”, señaló el entrenador. El análisis de Zona de Gol La noche de Vélez terminó atravesada por dos discusiones reglamentarias diferentes, pero con un mismo denominador: Guillermo se fue con la sensación de que decisiones externas al juego pueden terminar teniendo un peso enorme. En Rosario, la polémica por la mano de Robertone fue inmediata porque de esa infracción nació directamente el empate. La pelota había impactado primero en otra parte del cuerpo y por eso la discusión sobre si correspondía sancionar la mano volvió a quedar abierta. El otro frente es todavía más importante. El reclamo contra Boca puede modificar directamente el cuadro de la Copa Argentina y Vélez decidió llevar la discusión hasta el Tribunal. Guillermo, consciente de que la resolución no depende de él, eligió mantenerse prudente y esperar. En lo deportivo, el golpe también fue significativo. Vélez tenía la victoria prácticamente asegurada y dejó escapar dos puntos en los últimos minutos. Sigue arriba y con margen para pelear, pero en un campeonato tan cerrado cada detalle puede terminar siendo decisivo.