Del estudio a la ruta. Carlos Fernando “el Mono” Navarro Montoya dejó el sillón de analista y se puso el buzo de DT en Santamarina de Tandil, equipo del Federal A, para empezar su camino desde abajo. Y cuando decimos “abajo”, es bien abajo: viajes eternos en micro, partidos en canchas complicadas y realidades bien distintas al fútbol de elite. En cinco partidos ya dejó su huella. El equipo va agarrando su identidad, con una base joven, juego por abajo y presión alta, como le gusta al ex arquero. Pero esto es laburo: ya se fumó 15 horas de micro hasta Rawson, dirige con su hijo en el arco y bancó el post-retiro del histórico Michel. "Esto me ilusiona, lo esperaba hace rato", tiró el Mono, feliz con el recibimiento en Tandil y metido a full con el grupo. Su fórmula: tratar bien la bocha, presionar arriba y tomar a la Selección Argentina como referencia. Con una carrera marcada por referentes como Menotti, Lorenzo y Pastoriza, ahora es él quien baja línea. Y lo hace desde el barro, lejos de las luces, pero con la misma pasión de siempre.